El agente, que iba de paisano, estaba en un servicio en Picassent por los robos en pozos de riego
La proliferación de robos de cobre en pozos de riego y casetas de campo de l'Horta ha generado un estado de psicosis entre los agricultores de la zona hasta el punto de que alguno de ellos no duda en combatir con armas de fuego a los presuntos ladrones. Sin embargo, el uso de las armas siempre conllevaba un peligro y más aún cuando se confunde a un agente de la ley con uno de los malhechores.
Esto fue lo que ocurrió la semana pasada en un pozo de riego de Picassent cuando un agricultor de unos 60 años disparó con una escopeta de perdigones contra un agente de la Guardia Civil que precisamente estaba en medio de un operativo para detener a una banda de ladrones de cobre. Al parecer, el sexagenario confundió al guardia, que iba de paisano, con un delincuente y sin mediar palabra y darle tiempo a que se identificara efectuó un disparo que le alcanzó en varias partes del cuerpo.
El agente resultó herido al recibir varios perdigonazos en el brazo, el costado y las piernas, y tuvo que ser trasladado a un hospital por uno de sus propios compañeros. Aunque las lesiones no eran de gravedad, si el disparo se llega a producir a una distancia menor el guardia podría haber muerto, según aclararon las fuentes consultadas por este periódico.
Los hechos se produjeron el pasado 6 de junio en un pozo de riego situado en el término municipal de Picassent. Eran aproximadamente las once de la mañana cuando un grupo de unas cuatro personas fue sorprendido robando cobre en las proximidades de este pozo. Asimismo, en las inmediaciones se encontraban dos agentes del Area de Investigación de la Guardia Civil de Picassent, quienes estaban acechando a los delincuentes en un operativo con motivo de la última oleada de robos en pozos de riego de Picassent, Silla y alrededores.
Debido al revuelo formado al sorprender a los delincuentes, un agricultor de la zona sacó su escopeta de perdigones y disparó contra alguien que se movía entre los campos, pensando que se trataba de uno de los ladrones.
Sin embargo, no era un delincuente sino un guardia civil que, cumpliendo su trabajo, estaba persiguiendo a los sospechosos. Para cuando él y su compañero pudieron identificarse ya era tarde, el agente estaba sangrando debido a los perdigonazos.
Un compañero del guardia civil herido lo trasladó rápidamente en el vehículo patrulla a un hospital de Valencia para que no perdiera más sangre y pudieran extraerle los perdigones, entre tres y cinco, según las fuentes consultadas.
Asimismo, en el dispositivo para dar con los verdaderos ladrones, en el que también participó la Policía Local de Picassent, se pudo detener a dos de los sospechosos, los cuales circulaban en una furgoneta Renault Express. Mientras que sus dos compinches lograron huir a pie entre los naranjos.
Respecto al agricultor de gatillo fácil, la Guardia Civil procedió a su detención por un delito de lesiones y otro de tenencia ilícita de armas, ya que carecía de licencia para tener dicha escopeta. Tras prestar declaración fue puesto en libertad. En cuanto al agente herido, de unos 30 años, las fuentes consultadas explicaron que se encuentra ya bien y que pronto se reincorporará a su trabajo.
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