El Servicio Marítimo de Alicante se queda bajo mínimos en plena alerta por pateras.
Las dificultades económicas no sólo están asfixiando la actividad de la mayoría de los ayuntamientos. La mayor patrullera de la que dispone el Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Alicante permanece en el dique seco desde hace casi un mes debido a la falta de presupuesto. Y todo ello, en un momento de máximo riesgo de llegada de pateras, debido a la inestabilidad que recorre todo el norte de África, desde Marruecos a Argelia, Libia, Túnez y Marruecos.
La patrullera «Río Guadiaro», de 25 metros de eslora, sufrió una grave avería en el motor de babor hace tres semanas. Desde entonces, no se encuentra operativa porque el Servicio Marítimo no tiene presupuesto para pagar su reparación, que ronda los 15.000 euros, según fuentes consultadas por ABC. Tampoco se sabe cuándo podrá volver a navegar.
De este modo, los agentes sólo se pueden hacer a la mar ahora con la otra patrullera de la que disponen, de dimensiones más reducidas: tiene unos 18 metros de eslora. Una embarcación que, por cierto, ya ha superado el número de millas señaladas para someterla a una revisión técnica obligatoria, que todavía no se ha realizado.
Sin cámara térmica
Y que además carece de algunos medios elementales para que los agentes puedan desarrollar su labor: por ejemplo, no tiene cámara térmica para poder grabar lo que ocurre en una embarcación sospechosa que pueda transportar un alijo de droga.
Por último, quedan las lanchas semirrígidas, que no son aptas para largos recorridos. Por ello no es extraño que, como ya ha informado ABC, el Servicio Marítimo se haya visto obligado a utilizar en las últimas semanas una patera —una embarcación neumática de unos cuatro metros de eslora— que los agentes encontraron, abandonada a la deriva, en alta mar. Debido a la falta de medios, la Guardia Civil se ha visto obligada a utilizar esta embarcación, a pesar de que carece de los permisos oficiales para navegar.
El Servicio Marítimo se encuentra bajo mínimos en un momento de máxima tensión en el norte de África que ya está provocando, por ejemplo, una avalancha de inmigrantes y pateras en las costas de Italia. Una situación que podría reproducirse en breve en el Levante español, pues la inestabilidad política también se ha extendido a Marruecos y Argelia.
Precisamente por este motivo, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, asistió el pasado 23 de febrero en Roma a una reunión de ministros de la Unión Europea para analizar el impacto que las revueltas en los países árabes puede tener sobre la inmigración. Lo cierto es que la reunión se saldó con un rotundo fracaso. Desbordados por el coste de la crisis —que han obligado a dedicar grandes cantidades de recursos al rescate de Irlanda y Grecia—, los países nórdicos de la UE se han negado a aportar más fondos para la vigilancia de las fronteras en el flanco sur de la Unión.
Alerta roja en Italia
El Frontex —la agencia europea para el control de las fronteras— sí ha puesto en marcha, en todo caso, un operativo especial en las costas italianas, que son las que en este momento están recibiendo una auténtica avalancha de irregulares. Sin embargo, por el momento, Interior no ha adoptado ninguna medida especial en previsión de que la avalancha llegue a la Comunidad: el Servicio Marítimo carece de medios y los radares del SIVE siguen registrando los problemas técnicos habituales.
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