Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes diplomáticas, el Gobierno gibraltareño ordenó la realización de unas prospecciones submarinas durante el verano en aguas no consideradas de su jurisdicción. Y, tras comprobar que ninguna autoridad española impedía dichas actividades, el almirantazgo británico decidió crear una nueva carta náutica atribuyéndose esa zona marítima.
En el documento, enviado a diversos organismos internacionales, incluyendo la UE, Gibraltar amplía sus dominios marítimos, antes limitados a las zonas del puerto y del aeropuerto, hasta hacerse con un espacio tres veces mayor al que poseía hasta agosto de 2010. Bajo estas líneas se pueden observar los nuevos límites establecidos por la Marina británica para ‘sus’ aguas:
